El pasado viernes 10 de octubre de 2008 a las 21, 30 horas,nos encontrábamos cinco amigossentados en un banco de la Alameda, cuando se nos acercaron dos agentes de la policía local comunicándonos que estábamos cometiendo una infracción ya que estábamos consumiendo bebidas. Yo tenía un vaso de refresco casi vacío en mi mano y le dijimos que no consumíamos alcohol y que no estábamos armando jaleo ni haciendo nada por lo que pudieran denunciarnos. Me pidieron el DNI para denunciarme, se lo di y se llevaron el vaso y la botella de refresco. Un amigo les pidió que se identificaran y le dijeron que les diera también el DNI y que el número de placa venía en la denuncia (con una actitud chulesca de su parte). Mientras conversábamos se acercó un vecino e indicó a los agentes que no hacíamos nada malo, que el problema del botellón no éramos nosotros que estábamos sentados en un banco tomándonos un refresco, sino la gente que de madrugada molestaba y orinaba en su portal. Los agentes no le hicieron caso y nos denunciaron a dos por reunirnos y consumir bebidas en zonas no autorizadas por el Ayuntamiento (de los que uno no estaba consumiendo bebidas, ya que solo yo tenía el vaso de refresco casi acabado), y a otro por desacato, solo por decirle que no hacíamos nada y que fueran a por los que de verdad crean problemas.
Este caso, es uno de los muchos que se están produciendo en la Alameda, donde hacen cumplir con exceso de celo y actitud más que chulesca el artículo 8.1 de la ley 7/2006: “La permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas”. Este precepto no se hace cumplir en el resto de la ciudad porque crearía una justificada alarma social, ya que 3 personas sentadas a cualquier hora en un banco de una plaza tomando un refresco o bebiendo de una fuente podrían ser denunciadas. Y esto sin contar con que se deja a interpretación del agente de turno lo que pone en peligro la convivencia ciudadana y lo que no.
Es una ley que vulnera el derecho de reunión reconocido en la Constitución Española y se aplica solo cuando interesa puesto que si se aplicara normalmente como cualquier otra, habría tal indignación social que no tendrían más remedio que derogarla. ¿A que no se imaginan a la policía local multando a cualquier hora a los turistas y demás personas que se concentran consumiendo bebidas (aguas y refrescos) en la plaza Virgen de los Reyes, en la Puerta Jerez o en la Plaza Nueva?
El pasado jueves, día 9 de octubre, a las 1,40 de la madrugada, me encontraba conversando tranquilamente con unos amigos en la sevillana Alameda de Hércules, cuando de repente se acercó a nosotros uno de los agentes que integraban el espectacular despliegue policial que casi todos los fines de semana se cierne sobre la citada plaza. Este agente nos comentó que estábamos manteniendo una concentración ilegal y que debíamos disolverla. Sorprendidos ante este requerimiento le respondimos al policía que estábamos charlando amigablemente y en voz baja en medio de la vía pública y sin consumir alcohol, que la calle es un espacio público de encuentro entre personas y que tenemos derecho a disfrutar de ella en las cálidas noches de finales de verano.
Seguidamente, nos fue requerido el DNI e impuesta una multa de 250 euros injusta cuyo texto, que atenta contra el derecho de reunión, les remito a continuación:
“Permanecer y concentrarse en unión de personas realizando actividades que ponen en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas permitidas por el Ayuntamiento, resistiéndose al requerimiento policial de cese de dicha actividad ó conducta. (Reunión de 5 personas hablando en voz alta perturbando el normal uso de lugares públicos)”
¿Es peligroso para la pacífica convivencia ciudadana el que cinco personas charlen en la calle?¿Cuál es el normal uso de los lugares públicos si no son para convivir, encontrarse, conversar?
Con la excusa de acabar con el botellón, y mediante la arbitraria aplicación de la Ley 7/2006 se está atentando contra derechos fundamentales de los ciudadanos. ¿Quién pone en peligro la pacífica convivencia de quién, señor agente?
La Asamblea, en colaboración con multitud de vecinxs y usuarixs de la Alameda, organizarán una inauguración ciudadana de este espacio público el viernes 23. Ya que desde nuestro Ayuntamiento parece ser que no van a dar por terminada nunca la obra, lxs propios vecinxs haremos este acto de inauguración de forma autónoma y autogestionada.
El día estará repleto de actividades para lxs niñxs y mayores: cuentacuentos, actuaciones musicales y de circo, con artistas del barrio, juegos populares de toda la vida, comida popular y muchas sorpresas más. Porque es nuestro barrio y queremos hacer uso de sus espacios públicos.
La madrugada del sábado al domingo 21 de enero de 2007, aproximadamente a las 2:30 viví una de las situaciones mas humillantes de mi vida, teniendo que soportar el abuso de autoridad de unos agentes de policía nacional irracionales y la aplicación de una ley demencial, que sanciona el estar en la calle.
En la esquina de Peris Mencheta se realizó una concentración de protesta por la aplicación de la Ley 7/2006 que impide permanecer en la calle ya sea con bebidas alcohólicas o sin ellas, incluso aunque se esté en total silencio. La policía local acudió a disolver la concentración, supuestamente porque molestaba a lxs vecinxs, pero ésta se estaba desarrollando en completo silencio y sin bebidas de ningún tipo. Tras unos minutos conversando civilizadamente con un agente sobre la irracionalidad de esta actuación, éste me ordenó que me identificara, lo que hice, en presencia de un agente de la Policía Nacional que había acudido en ese momento. Cuando el agente de la Policía Nacional observa que guardo mi DNI, tras identificarme, me ordena de forma bastante maleducada que me identifique. Vuelvo a sacar mi identificación y se la muestro, a lo que el agente me dice que se la tengo que entregar. Le digo que anote mis datos, pero que no me voy a quedar sin identificación viendo cómo estaba de tensa la situación. El agente de la Policía Nacional me retuerce el brazo tras la espalda y me dice que me “retiene” por no identificarme.
Me trasladan a la comisaría de Blas Infante, a pesar de estar al lado de una comisaría, dónde me tenían que haber llevado como establece la ley. Tras varias horas en las que me vuelven a cachear varias veces y me vuelven a identificar, a las 5 dela madrugada me comunican que estoy detenido. Me acusan de desobediencia grave. Tengo que soportar risas y comentarios humillantes, que escucho en el pasillo mientras realizan todas las formalidades, y después me conducen a los calabozos. El trato allí siguió siendo igual, con faltas de respeto, bromas de mal gusto, y una revisión con desnudo integral. A las 10 de la mañana me comunican que me dejan en libertad (ya había llegado la orden del juzgado de guardia), pero aún me fichan y me comentan aspectos de mi vida privada que no entiendo porqué conoce la policía si yo no tenía antecedentes policiales.
Todo esto es fruto de la aplicación excesiva de una ley, restrictiva de derechos fundamentales,cuyo artículo 3 a) establece que queda prohibido “La permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana”. Lo que se entiende por estas actividades queda a total arbitrio de los agentes de la policía.
Por este hecho interpuse denuncia por detención ilegal. Actualmente el procedimiento está a la espera de fijar la fecha del juicio, después de que el juzgado haya tomado declaración a los agentes que me detuvieron y a todo el turno que se encontraba en la comisaría y a varios testigos.
Desde La calle es de todxs, hemos iniciado una campaña de apoyo al compañero que escribe este relato, para sufragar los gastos del proceso judicial que sentaría en el banquillo de los acusados a los responsables de esta detención ilegal. Tenemos la oportunidad, en parte debido a la repercusión mediática que tuvo este caso en su día, de dar un vuelco en la balanza y ver a los represores dar explicaciones ante la justicia.
La Asamblea por el libre uso del espacio público LA CALLE ES DE TODXS quiere denunciar la falta de implicación del Ayuntamiento de Sevilla a la hora de dotar de equipamiento los espacios públicos donde se suelen concentrar un gran número de personas los fines de semana. Sirva como ejemplo el escaso número de contenedores y papeleras existentes en la Alameda de Hércules.
De igual forma, es notoria la falta de wc públicos en toda nuestra ciudad, dejando esta función a los establecimientos privados de la zona, que no dan abasto y donde muchas veces debes consumir para poder usar el baño. Ni siquiera en los eventos organizados por el propio Ayuntamiento se colocan estos baños públicos, a pesar de las múltiples peticiones realizadas, como ocurrió en el festival musical somos heavyllanos.
Esto no fomenta el uso responsable de la calle que tanto se nos demanda a la ciudadanía. El Ayuntamiento debe ser por tanto el primero en concienciar y poner todos los recursos a su alcance para mantener y cuidar el espacio común. Desde nuestra asamblea así lo exigimos.
Por ello, el pasado viernes 31 de octubre, con ocasión de la "I Viena Flamenca" organizada por la peña flamenca el puma, sembramos la plaza con papeleras autofabricadas por nosotrxs mismxs, lo cual obtuvo bastante aceptación por la gente allí reunida, como se pudo comprobar al ver dichas papeleras llenas al final del evento.
Con este tipo de acciones, la Asamblea pretende, por un lado, denunciar la negligencia del Ayuntamiento respecto a esta falta de equipamiento, a la vez que lanzar un mensaje a los usuarios de los espacios públicos instando al uso responsable de los mismos y favorecer así la convivencia entre todxs.
El pasado día 17 de octubre tuvo lugar una concentración en la Alameda de Hércules contra la represión, contra los recortes de libertades y por el uso libre y responsable del espacio común, convocada por la Asamblea por el libre uso del espacio público LA CALLE ES DE TODXS, y apoyada por multitud de organizaciones sociales, políticas y de barrio. Desde la organización del evento, queremos mostrar nuestra satisfacción ante el rotundo éxito de la convocatoria, que congregó a más de mil personas en protesta por la represión policial que se está viviendo en los espacios públicos de nuestra ciudad y que sufrimos lxs que sólo queremos hacer uso del espacio público de manera libre y responsable.
La concentración comenzó a las once de la noche, hora a partir de la cual la gente se fue congregando en la plaza, hoy desocupada por la policía. Más adelante fue leído el manifiesto por los espacios públicos, por la alameda y contra la represión policial. Tras la lectura del manifiesto y la intervención de varixs vecinxs para explicar sus opiniones acerca de la situación en el barrio, se corearon consignas por el libre uso del espacio público y por la alameda como "la calle es de todas", y en recuerdo de personalidades del barrio como "onde está Manolo Caracol". Espontáneamente la gente se desplazó en una improvisada marcha dando una vuelta completa a la alameda para acabar de nuevo frente al Centro Cívico. Tras la misma, la concentración fue desconvocada y fueron distribuidos en el lugar contenedores, ya que muchos de los asistentes decidieron permanecer en el mismo lugar ejerciendo su legítimo derecho al uso de la Alameda de Hércules. El ambiente durante todo el acto fue alegre y combativo, no se registraron incidentes y acudieron diferentes medios de comunicación.
La Asamblea quiere agradecer a lxs asistentes su participación responsable y atenta al acto, demostrando con su comportamiento impecable, que es capaz de disfrutar del espacio público con respeto y sin la habitual presencia policial.
Por otro lado queremos destacar que esta concertación ha sido un primer paso en una campaña destinada a reclamar el libre uso de los espacios públicos y una solución a los problemas que genera el actual modelo de ocio, que no pase por la represión sino por el diálogo y la participación de todos los actores implicados. También queremos invitar todas las personas a que se sigan poniendo en contacto con nosotrxs en caso de sufrir abusos policiales como los que llevaron a cuatro vecinas a ser multadas por "charlar en el silencio de la noche", y otras tantas situaciones irregulares que se están dando bajo la aplicación de la Ley 7/2006, más conocida como Ley Antibotellón, que dice entre otras cosas, lo siguiente: "Queda prohibida la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana". Únete a nosotros en la lucha para decir a las autoridades que charlar en la calle no pone en peligro la convivencia de nadie y que es el aparato policial el que pone en peligro la convivencia pacífica de todxs, ya que desde la aprobación de la citada ley hemos sufrido su violencia en nuestras carnes con amenazas, abusos e incluso cargas policiales sin mediación previa en distintos puntos de la ciudad.
La asamblea por el libre uso del espacio público La calle es de todxs sigue su campaña contra la videovigilancia en el espacio público de Sevilla.
Después de diferentes iniciativas, como charlas-debates organizadas junto con el colectivo Zemos98 o “mapeos” de cámaras en el centro de la ciudad y en la zona de la Alameda, no queremos dejar pasar la oportunidad de sumarnos al Día Internacional "Libertad sin miedo – ¡Detengan la vigilanciamanía!". El sábado 11 de octubre de 2008, colectivos de todo el mundo han organizado diversas acciones para exigir la reducción de la vigilancia y el derecho a la intimidad.
Nos unimos a la convocatoria con humor: igual que con las cámaras la función de vigilancia pasa del policía a un artefacto aparentemente objetivo, no queremos ser nosotrxs quienes las tapamos, sino inocentes globos que se meten en su campo de visión. Hoy hemos colocado una decena de globos de helio delante de cámaras privadas que vigilan a los viandantes en el centro de Sevilla. Queremos señalar que estas cámaras son ilegales, porque ninguna tiene la placa informativa obligatoria por ley.
Las cámaras, así como otros mecanismos de control social, suponen un atentado a nuestro legítimo derecho a la intimidad y a la propia imagen. El uso de cámaras de videovigilancia se enmarca perfectamente en el modelo de ciudad que se viene implantando a marchas forzadas en Sevilla, a base de control policial en el espacio público y recorte de libertades, para barrer de las calles lo que no gusta ver. No queremos una ciudad-escaparate donde al salir a la calle sientas que te están observando en todo momento. Queremos una ciudad de calles vivas y personas libres, no una cárcel a puertas abiertas. ¡Más globos, menos cámaras!
Desde la AsambleaLa calle es de todxs, hacemos un llamamiento a la movilización frente a la situación que se vive últimamente en los espacios públicos de la ciudad, muy especialmente en la Alameda de Hércules, donde cada semana se desalojan los espacios indiscriminadamente, produciéndose abusos policiales que se traducen en la vulneración de derechos fundamentales, ante el silencio de la Administración y los medios de comunicación. La represión llega a niveles insostenibles, sirva como ejemplo la sanción de 100 euros interpuesta a 4 vecinxs por, literalmente “charlar en el silencio de la noche”.
Por ello te pedimos que firmes este manifiesto, mandando un correo a lacalleesdetodos@patalata.net o añadiendo un comentario a esta entrada en el blog, ya sea a título individual o como colectivo. Es hora de cerrar filas frente a este ataque salvaje a nuestros derechos y libertades fundamentales. ¡Paremos de una vez esta represión!
MANIFIESTO POR LOS ESPACIOS PÚBLICOS, POR LA ALAMEDA Y CONTRA LA REPRESIÓN POLICIAL.
Hace ya casi 2 años se aprobó en Andalucía la Ley 7/2006, más conocida como Ley Antibotellón. Ésta dice, entre otras cosas: “Queda prohibida la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebidas o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana”. Su ambigüedad y subjetividad la convierten en la ley autonómica más restrictiva y represiva de todas las de su género, al dejar en mano de cada agente de policía su interpretación personal a la hora de ser aplicada.
A través de la ley se pretendía acabar con el fenómeno del botellón por la mera vía represiva, sin ofrecer ningún tipo de alternativa y sin diálogo social. Nada más entrar en vigor, la aplicación de la ley se tradujo en cargas policiales sin mediación previa, con el resultado de numerosos heridos y destrozos en locales por parte de la policía, como ocurrió en la Cuesta del Rosario el primer fin de semana. En la Alameda se organizaron concentraciones pacíficas sin alcohol en defensa del Derecho de Reunión, que también fueron disueltas con violencia, con los consiguientes heridos y detenciones ilegales. El propio Defensor del Ciudadano pidió explicaciones sobre estos hechos al Ayuntamiento que todavía no han sido contestadas.
A lo largo de estos dos años, la Asamblea La Calle es de Tod@s, ha recibido numerosas denuncias, todas relacionadas con abusos policiales y vulneración de derechos fundamentales. La excusa siempre es la aplicación de la citada ley, incluso cuando se desalojan indiscriminadamente los espacios públicos sin importar que se consuma alcohol o no.
Aunque estos hechos se han producido en distintos puntos de la ciudad, en ninguno se aplica con tanta dureza como en La Alameda de Hércules, un barrio que en la última década ha sido transformado, mediante un proceso especulativo, en un barrio para el turismo y los “nuevos ricos”.
Cada fin de semana, la plaza es tomada por patrullas motorizadas de policías, circulando en algunos casos a gran velocidad por los espacios peatonales. Establecen un toque de queda desde temprana hora, disolviendo cualquier concentración de personas y cerrando locales bajo amenazas o sanciones. El caso más increíble fue el que sufrieron 4 vecinxs al ser multadxs con 100 € cada unx por, como dice textualmente la denuncia, “charlar en el silencio de la noche”.
Reconocemos que el botellón genera un conflicto de convivencia que debe ser solucionado, pero nos oponemos a este tipo de medidas represivas para la solución del mismo, pues genera un recorte en las libertades y derechos fundamentales de todxs. Creemos que la salida al problema debe pasar por la mediación con la juventud y el vecindario, la creación de alternativas reales y la oferta de espacios gestionados por lxs jóvenes donde éstos puedan desarrollar sus iniciativas.
Por ello exigimos:
-El cese de la represión policial en los espacios públicos y el levantamiento del “estado de excepción” que sufre en la actualidad la Alameda de Hércules.
-La derogación de la Ley 7/2006 y la apertura de un proceso participativo de diálogo con todos los agentes implicados para la solución de los conflictos de convivencia que puedan generarse del actual modelo de ocio.
El pasado 19 de JULIO, cuatro vecinxs de la Alameda se encontraban tomando el fresco a la única hora en que esto es posible en verano, sin estar bebiendo bebida alguna, sentadxs en un banco de la Alameda de Hércules, en el centro de la plaza. Un grupo de policías locales se acercaron y les dijeron que tenían que marcharse de allí. Cuando, desconcertadxs, preguntaron a los agentes la causa del desalojo, éstos les dijeron que, remitiéndose a la Ley 7/2006 (Ley Antibotellón), no podían estar allí. Lxs vecinxs intentaron dialogar con los agentes, manifestando su incomprensión ante la orden de abandonar el lugar cuando evidentemente no hacían otra cosa que ESTAR en ese lugar. Así, al pedirles a los agentes explicaciones algo más concretas, uno de ellos les interpuso una denuncia (que tras recibir la notificación resultaría ser una sanción de 100 EUROS), diciéndoles a sus compañeros que ése era el “único lenguaje que esta gente entendía”. La gente a la que se refería son vecinxs del barrio de toda la vida. Su delito: “CHARLAR UN GRUPO DE 4 PERSONAS EN EL LUGAR RESEÑADO EN EL SILENCIO DE LA NOCHE”, como se puede comprobar, el agente así lo redacto literalmente en la sanción. Incluso especifica que lxs vecinxs colaboraron y acabaron marchándose. Una de las vecinas sancionadas acudió a la Asamblea para hacerse eco de la situación, harta de la situación que se vive últimamente en su barrio. Éstos hechos, aunque parezca increíble, no son hechos aislados, como así viene denunciando la Asamblea desde hace ya casi dos años. Cada fin de semana, la Policía Local toma literalmente la plaza, circulando con coches y motos por el espacio reservado a los peatones, a veces a velocidades más que inadecuadas e incluso peligrosas. No entendemos la necesidad de patrullar con coches de ese modo por un espacio peatonal. Además de no dar ejemplo a lxs demás usuarixs, crea una situación de “estado de emergencia” que no tiene mucho que ver con el normal desenvolvimiento de la vida en la plaza. La excusa de este “estado de sitio” es la de acabar con el “botellón”, pero lo cierto es que lo único que han conseguido es desperdigar el problema hacia todos lados. En la práctica, lo que hacen es establecer un “toque de queda” en el que nadie puede permanecer “concentrado” en la plaza, independientemente de si está bebiendo o no, como demuestra la desafortunada sanción arriba indicada. Durante los meses de verano, la gente ha sido desalojada indiscriminadamente de la plaza a la 1 de la noche sin motivo alguno. Simplemente “no puedes estar”. Cualquier intento de diálogo con los agentes termina en sanción o, en algunos casos, carga policial. Nos preguntamos cuántas de estas absurdas sanciones o cargas policiales indiscriminadas harán falta para que nos demos cuenta de la verdadera situación, en la que se ha creado la excusa “omnipotente” del botellón para recortar impunemente nuestro legítimo derecho a estar en la calle, mediante abusos de autoridad y absolutamente ninguna mediación. Si se trata de acabar con el botellón, ¿por qué se aplica de esta forma solo en la Alameda, mientras el fenómeno se reproduce por el resto de la ciudad?¿Hasta cuándo vamos a permitir esta situación ilícita sostenida mediante engaños, silencio y manipulación? Algo muy grave está ocurriendo en nuestras calles para que una persona que baja en julio a tomar el fresco sin consumir alcohol a su plaza en compañía de 3 amigxs tenga que pagar 100 euros por “charlar en el silencio de la noche”. ¿O aún creen que exageramos...?
Ponte en contacto con nosotrxs a través de este correo: lacalleesdetodos [arroba] patalata.net o pincha aquí, si quieres pasar a formar parte de nuestra lista de lacalleesdetodxs-difusión, con la que te mantendremos informadx sobre la actualidad en la lucha por la defensa de nuestros espacios públicos y recibirás nuestro boletín de contrainformación callejera.
Descarga modelo de alegaciones a las multas sobre la Ley Antireunión (Ley 7/2006)