martes, 1 de abril de 2008

LA PLAZA FUE DE TODXS

http://www.correoandalucia.es/noticia.asp?idnoticia=4424170092096095096094424170
Correo de Andalucía. 31.03.08

Una sobremesa en la calle
Daniel Cela





Foto: Juanma Rodríguez

A veces los chicos de siempre se reúnen en el mismo sitio de siempre y hablan de cosas distintas. Eso es lo que pasó ayer en la Alameda. Estaban en casa, tirados en el sofá, quejándose de que les habían “robado el barrio”, de que la reforma del bulevar había embellecido la zona, pero la había desprovisto de identidad.

Y, de repente, alguien –una entidad llamada plataforma para recuperar los espacios públicos(*)– convocó a los vecinos para continuar debatiendo en la calle. Así fue cómo, ayer, más de 200 jóvenes se levantaron del sofá, lo cogieron en brazos y fueron con él a cuestas hasta plantarlo en mitad de la Alameda, donde otros tantos se habían instalado con mesas de camilla, sillas plegables, bebidas y tuper wares con comida.

Vista así, como una enorme sala de estar al aire libre, la Alameda parecía haberse encontrado con una nueva personalidad, que es lo que los activistas echan en falta. “No protestamos tanto por la obra de la Alameda en sí como por el uso que nos dejan darle. Antes había un mercadillo los domingos, las plantillas de los bares quedábamos aquí a jugar al fútbol, nos sentábamos a leer”, recuerda Luis Miguel Lozano.

Sentarse ahora no pueden, porque aún no hay bancos. Sando, la responsable de la obra de la Alameda, los tiene almacenados bajo llave a 20 metros del bulevar. Les da miedo que los vándalos les hagan pintadas antes de que se inaugure, algo para lo que todavía no hay fecha.

Los activistas son, sobre todo, jóvenes que habitualmente están por el barrio, paseando al perro o tomándose unas cervezas en un bar. Pero, desde que se reformó la Alameda, se encuentran “como atrapados en un cuadro”, “como si alguien, de noche, hubiera venido a pintarnos las casas de amarillo y al día siguiente todas fueran iguales”, dice Laura. “La Alameda se ha despersonalizado”, decía Samuel. “La han privatizado”, le contesta Juan José. “La Administración sólo crea lugares para consumir”, decía Carmen.

Hace una década, la Alameda era un erial en el que había proliferado la marginación, la droga y la prostitución, y que estaba a cien metros de El Corte Inglés. “¿No hay un término medio entre el deterioro y el escaparate?”, pedía Carmen. Pero también es cierto que ahora está mucho más restringido lo que se puede hacer en la calle.

Por ejemplo, la concentración de ayer incumplía la Ley Antibotellona, aunque la Policía no intervino. Había un concierto justo al lado que, quizá, hubiera servido de excusa a los que bebían y comían en la vía pública, pese a estar prohibido.


(*) Se trata de la calle es de todxs.

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